Rafael Veloz García. 1er Vice Pdte de la Unión Iberoamericana de Abogados, UIBA. Ex Pdte de la Federación de Abogados de Venezuela y la Federación Interamericana de Abogados, FIA. Diputado Nacional 2015. Miembro dirección Nacional de Voluntad Popular. Coordinador del Programa de Organización Ciudadana, POC.
I. LA DOBLE TRAGEDIA
Venezuela amaneció esta semana bajo el peso de dos tragedias superpuestas. La primera, imprevista: los terremotos que sacudieron La Guaira, Caracas y el centro del país, dejando decenas de edificios derrumbados, miles de familias sin techo y centenares de personas atrapadas bajo los escombros en las horas más críticas de una emergencia. La segunda, perfectamente predecible: la respuesta de un Estado fallido que, tras más de dos décadas de demolición institucional y el mayor saqueo de recursos públicos en la historia republicana venezolana, demostró no tener ni el protocolo, ni los equipos, ni la voluntad política para proteger a sus ciudadanos en el momento en que más lo necesitaban.
Ambas tragedias tienen el mismo origen estructural. La destrucción de las instituciones no es un accidente colateral del chavismo: es su resultado más predecible y más documentado. Un Estado que desvió hacia la corrupción recursos suficientes para haber modernizado toda la infraestructura nacional no puede sorprendernos cuando, ante un desastre de esta magnitud, su primera reacción no es desplegar soldados a los escombros, sino controlar quién recibe el beneficio de la ayuda.
II. EL ROSTRO DE LA INOPERANCIA
Lo que reveló esta tragedia no requiere interpretación: basta con observar. Tres días después de los terremotos, 300 efectivos del cuerpo de bomberos de Los Teques permanecían retenidos con sus equipos, enviando solo un grupo de nueve personas a la zona. Los médicos llegados desde El Salvador fueron retenidos toda una noche por protocolos burocráticos mientras sobrevivientes aguardaban bajo los escombros. Equipos internacionales de rescate esperaron horas sin logística, sin transporte, sin coordinación. La militarización de La Guaira llegó al tercer día, precisamente cuando el general del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, Kevin Jarrard, del Comando Sur, pisó tierra venezolana.
Mientras tanto, Diosdado Cabello aparecía en pantalla durante media hora asegurando que se estaba atendiendo la zona “como se lo merece”. Delcy Rodríguez visitó el área en camionetas blindadas y pulidas durante apenas unos minutos. Los generales venezolanos, de los cuales el país tiene más de 2.000, no aparecían en ningún escombro coordinando operaciones. Un perro rescatista venezolano llamado Tsunami había localizado más sobrevivientes que el Ministerio de la Defensa.
La razón de fondo no es únicamente incompetencia técnica, aunque esa también existe. Es ideológica: el régimen, como ha ocurrido desde el deslave de 1999, no puede tolerar que la ayuda llegue a la gente por manos que no sean las suyas. En Barinas, en Valencia, en Caracas, la policía bloqueó centros de acopio organizados por ciudadanos, por el partido Vente y Voluntad Popular. En el hospital de Morón, un médico especialista fue negado por no ser chavista. La lógica es perversa y constante: el control del beneficio importa más que el beneficio mismo.
III. LA SOLIDARIDAD QUE EL ESTADO NO MERECE RECIBIR EL CRÉDITO
Frente al vacío institucional, la respuesta fue doble: la solidaridad de los venezolanos y la de la comunidad internacional. Los ciudadanos organizaron centros de acopio, se desplazaron como voluntarios, grabaron y publicaron en redes cada irregularidad con una cobertura en tiempo real que ningún régimen pudo ya controlar. El desbloqueo de plataformas digitales, incluida la apertura progresiva de internet —con reportes de un acuerdo con Starlink—, transformó la cobertura de la tragedia en un registro ciudadano masivo e imparable.
La comunidad internacional respondió con una velocidad y generosidad que contrasta dramáticamente con la parálisis del Estado: República Dominicana envió los primeros rescatistas; El Salvador, tres aviones con maquinaria y personal; España, una unidad con capacidad de autoabastecimiento por siete días; Chile, expertos mapeando en terreno; Argentina, ocho perros especializados; México, aviones de la Fuerza Aérea con insumos. Estados Unidos activó equipos de búsqueda y rescate con cerca de 160 expertos —bomberos, médicos, ingenieros estructurales y caninos—, aviones C-130 capaces de aterrizar en pistas deterioradas, y helicópteros del Comando Sur. La Fuerza Aérea estadounidense trabaja ya en restituir la torre de control del aeropuerto de Maiquetía. El Departamento del Tesoro emitió licencias para facilitar el flujo de ayuda humanitaria y proyecta una operación de al menos cuatro meses.
IV. EL PAPEL URGENTE DE LA SOCIEDAD CIVIL
En este escenario, el rol de la sociedad civil organizada no es secundario ni complementario: es central. La tragedia ha demostrado que, en ausencia de un Estado funcional, son las redes ciudadanas, los gremios, las organizaciones civiles y la solidaridad comunitaria los que sostienen la respuesta inmediata. Pero esa respuesta espontánea necesita estructura, continuidad y reconocimiento institucional.
Desde el Programa de Organización Ciudadana hemos solicitado en reiteradas ocasiones la activación de un plan de asistencia humanitaria para Venezuela. Los terremotos de esta semana hacen esa solicitud más urgente e inaplazable que nunca. No se trata solo de canalizar donaciones: se trata de construir los mecanismos de distribución transparente, veeduría ciudadana y rendición de cuentas que impidan que la ayuda internacional —que está llegando en volúmenes históricos— sea capturada, desviada o politizada por el mismo aparato que generó la crisis.
Exigimos que la administración de la ayuda humanitaria que llegue a Venezuela sea supervisada por organismos internacionales independientes, con participación activa de la sociedad civil venezolana y con total transparencia en su distribución. La ayuda del mundo no puede terminar en manos del régimen que dejó sin protección a los ciudadanos que debía proteger.
V. LO QUE ESTA TRAGEDIA REVELA SOBRE LA TRANSICIÓN
Esta semana ha puesto en evidencia algo que la coyuntura política tendía a disimular: no hay transición real sin reconstrucción institucional. Un Estado que no puede atender un terremoto no puede tampoco garantizar elecciones limpias, administrar justicia imparcialmente ni gestionar los recursos del país en beneficio de sus ciudadanos. Las negociaciones sobre CNE, TSJ y cronogramas electorales —por necesarias que sean— no pueden disociarse de la pregunta fundamental: ¿con qué instituciones y con qué personas se va a gobernar Venezuela?
La tragedia también aceleró una evaluación que la comunidad internacional ya estaba haciendo: el régimen, como estructura de poder, demostró ser irreformable en sus instintos. La imagen de Venezuela que circuló esta semana en el mundo entero —el perro que rescató más personas que el Ministerio de Defensa, el policía motorizado robando televisores entre los escombros, los médicos bloqueados por no ser chavistas— no es la imagen de un gobierno en transición. Es la imagen de un Estado que todavía no ha cambiado donde más importa.
Venezuela necesita asistencia humanitaria ahora. Necesita que esa asistencia llegue a quienes la necesitan, no a quienes quieren administrar su narrativa. Y necesita que esta tragedia no sea olvidada cuando pase la emergencia inmediata, porque lo que ella reveló seguirá siendo verdad cuando las cámaras se apaguen: sin instituciones reconstruidas, sin justicia independiente y sin rendición de cuentas, cualquier acuerdo político construido sobre este mismo Estado fallido volverá a derrumbarse. Como los edificios que el régimen construyó sin respetar las normas sísmicas.
Fecha: 29/06/2026



4 Comentarios
Cada minuto que pase con Venezuela en manos del régimen destructor, ahora en la falacia de un interinato que representa el reducto de la criminalidad que ha operado durante 27 años, quizás más, es simplemente permitir que Venezuela siga sufriendo la maldad de estos criminales indefinidamente.
Cuál es el miedo? Por qué no se entrega de una vez la transición a Edmundo González, legítimamente electo Presidente? Cuál el subterfugio de riesgo de caer en esquemas que solo existen en Medio Oriente entre otros? El pueblo Venezolano está en capacidad de dirigir su recuperación de la mano del liderazgo honesto demostrado por MCM y la Plataforma Unitaria, acompañados por un pueblo que se ha volcado a apoyarse a sí mismo, a pesar de las trabas impuestas por el régimen opresor? A qué le temen quienes nos han tendido una mano? Mataron al tigre pero siguen jugando con el cuero, donde está justamente la esencia de la criminalidad! Maduro fue un instrumento, maligno pero finalmente un “tonto útil”; es que no entienden ante la evidente actuación de Cabello y los Rodríguez, con la complicidad “oculta” de Padrino? Basta ya! Se le pasó a la Institucionalización Democrática de Venezuela en Manos de un liderazgo que cuenta con el apoyo del 90% o más de un pueblo honesto y trabajador, dispuesto a dar la vida por su país, como lo está demostrando con su solidaridad ante este desastre doble: Terremoto de la naturaleza uno, y desgracia criminal en continuidad soportada por un temor oculto o cómplice! Basta ya! Denle paso a la recuperación de la Democracia en manos del liderazgo real, honesto y bien preparado! Lo demás son excusas que rayan en complicidad o incapacidad para tomar decisiones de envergadura’
Apreciado señor Albéniz Meléndez:
Agradecemos las valiosas opiniones que ha compartido en nuestra página web. Su análisis coincide plenamente con la realidad de nuestra nación, la cual hoy enfrenta una compleja doble tragedia: por un lado, el grave deterioro institucional y social acumulado a lo largo de estos 27 años; y por el otro, el profundo impacto del doble terremoto acaecido el pasado 24 de junio de este año, un evento natural que ha venido a profundizar la crisis, el dolor y la desesperanza de nuestro pueblo.
Sin embargo, frente a este panorama adverso, Venezuela cuenta con una reserva moral, ética y profesional excepcional. Hombres y mujeres capacitados que, a través de planes estructurados y de vanguardia, están listos para asumir las riendas del país con el fin de restaurar la democracia, refundar la institucionalidad y aplicar un modelo económico robusto que abra las compuertas a la inversión bajo un marco de estricta seguridad jurídica, permita la creación de empleos formales y un desarrollo productivo a diversos plazos.
Coincidimos con usted en la imperiosa necesidad de transitar caminos pacíficos y civilizados. Esa es, precisamente, una de las premisas fundamentales que los profesionales y técnicos de CONFEPUV impulsan a través de nuestro Programa de Organización Ciudadana-POC-. Diseñamos propuestas concretas para resolver las severas fallas en los servicios públicos, optimizar la infraestructura vial y de transporte, y rehabilitar los centros asistenciales y educativos que la nación requiere para convertirse en una verdadera sociedad del bienestar.
Sigamos sumando voluntades hacia el cambio constructivo.
Cordialmente,
Dr. Rafael Veloz
Presidente de CONFEPUV.
Hoy podemos apreciar e incluso observar ya que hemos estado cerca de cada situación que se han dicho por tan distinguido profesional del derecho *DR. RAFAEL VELOZ* que estamos en presencia de un CRIMEN DE ESTADO, El ESTATUTO de Roma de la Corté Penal Internacional en su artículo 7, se refiere a CRIMENES DE LESA HUMANIDAD y anuncia entre sus literales (b) EL EXTERMINIO: “Comprenderá la imposición internacional de condiciones de vida, entre otras, la privación del acceso a alimentos o medicinas, entre otras encaminadas a causar la destrucción de parte de una población.
Es significativo el impedimento que hace quienes están en este interinato no dejen llegar u obstaculicen la ayuda humanitaria para mitigar lo que viven las víctimas tanto en la ciudad capital como en la Guaira, e incluso impida a Rescatistas a hacer obras humanitarias y hasta salvar vidas humanas, cuando es sabido que hay cientos de personas que se encuentran tapiadas y con vidas. Lo peor de todo esto que la mal llamada Fuerzas Armadas Bolivariana no respondieron al llamado de emergencia ni hicieron acto de presencia, sin duda, por la responsabilidad de este Gobierno Interino, hoy bajo la responsabilidad de una Pdta interina, un Ministro de Interiores y justicia un Pdte de una ilegítima Asamblea. Los mismo que deben ser responsables por negarse y obstaculizar la ayuda humanitaria en la desgracia lamentable que atraviesa nuestra patria amada. No sé trata de política se trata de humanidad.
*Lcdo.Abg. José Ángel Guzmán Sánchez DD-HH-ONU (Res.53/144)#811 de la Defensoria Asociada-Venezuela*
Apreciado Lcdo. Abg. José Ángel Guzmán Sánchez:
Reciba nuestro sincero agradecimiento por sus oportunas reflexiones. Compartimos su criterio al evaluar cómo ciertas dinámicas del interinato —diseñado originalmente bajo el respaldo de la administración estadounidense del presidente Donald Trump— terminaron por replicar vicios organizacionales que han impedido consolidar un modelo productivo, moderno y de verdadero cambio. Por el contrario, la nación continúa sumida en una crisis de proporciones históricas que demandará el concurso de los mejores talentos, inversiones internacionales sostenidas y una ayuda humanitaria permanente para salvaguardar la vida de los venezolanos.
La respuesta ante el reciente doble terremoto que afectó a nuestras principales ciudades puso en evidencia la alarmante ausencia de una agencia técnica y profesional dedicada a la gestión de emergencias. Vemos como el Estado carece de planes estratégicos, protocolos de acción, insumos, maquinaria y personal calificado para responder a desastres naturales, obligaciones que están claramente consagradas tanto en la Constitución Nacional como en el estamento legal vigente.
Por otra parte, resulta inadmisible y doloroso constatar cómo el régimen, en una muestra de profundo desprecio humano, obstaculizó desde el primer momento la labor de auxilio de la sociedad civil organizada y de las misiones de rescate internacionales. Asimismo, las denuncias sobre funcionarios policiales y militares incurriendo en el hurto de bienes privados en las zonas afectadas; exponen la severa descomposición moral y la pérdida de valores dentro del aparato estatal.
Ante esto, estamos convencidos de que la reconstrucción del país debe iniciarse con la restauración de la democracia y las libertades, complementada con un sistema económico dinámico y una profunda reforma educativa y cultural. Necesitamos forjar un arraigado sentido de pertenencia y un modelaje ético fundamentado en la responsabilidad, la honestidad y la eficiencia pública.
Si naciones que han atravesado grandes adversidades, como Noruega, Japón y Finlandia, lograron transformarse en referentes de desarrollo, los venezolanos también tenemos la capacidad y el compromiso para lograrlo.
Reciba un cordial saludo.
Atentamente,
Dr. Rafael Veloz
Presidente de CONFEPUV