
En Venezuela no estamos ante un proceso de justicia, sino ante una nueva maniobra de humillación institucional. La tragedia no consiste solamente en que aún permanezcan centenares de presos políticos tras las rejas; la tragedia mayor es que quienes destruyeron el debido proceso, fabricaron expedientes, impusieron defensores públicos sin confianza, toleraron incomunicación y convirtieron los tribunales en anexos de la represión, ahora pretendan presentarse como administradores de una...


