
En Venezuela se ha instalado una peligrosa narrativa: la de las supuestas “liberaciones” de presos políticos como gesto de distensión. Sin embargo, quienes han salido de los calabozos no han recuperado la libertad. Solo han cambiado de jaula. El régimen ha perfeccionado una modalidad perversa: excarcelar sin liberar, sacar a la calle sin devolver derechos, permitir respirar sin permitir vivir. La mayoría de los presos políticos excarcelados permanecen...



